Pensar la violencia en siglo XXI.
En
la actualidad pensar la violencia se trata de pensar en violencias, no existe
la violencia como un UNO, no es un continuo, es un ‘caso por caso’, o grupo por
grupo.
Reza
un antiguo adagio “la violencia de arriba, engendra la violencia de abajo”…
esto quiere decir que la violencia de los gobernantes, de los grupos de poder,
engendra la violencia del resto de los seres humanos que están sometidos a
estos poderes hegemónicos, y que su actitud de opresores, de sometimiento es un fuerte acto violento.
Desde
los albores de la humanidad –al menos de lo que conocemos, porque no sabemos el
origen de la humanidad-, existió la violencia, primitivamente era sino el apoderarse de la voluntad del
otro, de tener más beneficios, beneficios para obtener comidas, sexo, hacer
trabajar a los demás, hacerse servir por los otros, y ser reconocidos como
personas con poder, ya sean chamanes, dioses, jefes de tribus, guerreros,
brujos, y era una violencia a palo y
garrote… Es decir que quien no se sometía, era castigado por estos líderes.
Es
la misma violencia de hoy, solo que infinitamente mas sofisticada, la violencia
que se ejerce sobre el deseo, digo porque el deseo al ser encausado,
domesticado, sublimado, reprimido, derivado a lo somático, siempre hace otra
cosa que la que debiera por su naturaleza hacer, y, si logra hacerlo, jamás
será su deseo, dado que ya esta alienado en lo cultural, en lo simbólico. El
deseo es la articulación de lo ‘aquello’ (o tal vez ‘ello’) con el logos. Pero
el deseo queda así alienado en el logos, pero también el logos es lo que se
hace desde lo social.
Descendamos,
como especie o no, genéticamente de
animales, poco importa lo que ocurrió tan lejos en la historia de la humanidad,
el punto es que el deseo debe ser domeñado para vivir en el mundo de la
cultura. Esto que digo ya es como muy antiguo, ya lo saben los niños, se me
podrá decir. Esto presupone una antropología más o menos freudiana.
El
ser humano tiene su deseo, particular, genuino, único, que lo hacer ‘ser’, sin
embargo si se realizara totalmente, el sujeto deja de ser. Entonces, antes de dejar de ser, que nos
queda, que síntoma puede sostener la caída al vacío, cuando ya todos los
andamiajes simbólicos cayeron, o son débiles, que queda entonces sino pasajes
al acto, como ser adicción, homicidio, violencias, suicidio, abusos, y luego, tal vez la nada… pero como la nada no
existe, entonces lo que queda es un caos de violencia manifestada en lo social.
Así
pienso a la violencia como el ultimo balcón antes del gran abismo, (es decir
algunos tipos de violencia, porque hay violencias que ya son en sí mismas caída
al vacío), no ya balcón simbólico, no ya sostén alguno, no ya sujeto a nada,
solo tirantez hacia la deriva por los
tormentosos océanos. La violencia pueda sujetar a algo a ese ser, el
asesinato, la violación, el brutal asesinato, tal vez, sea una cuerda que
sujete de alguna manera el ser a esa balsa temblorosa que es ese acto que los
inscribe un poco en la criminalidad, en la delincuencia, les da alguna
identidad, aunque sea de monstruo, de inhumano, tal vez de lesa humanidad.
Libre
albedrio? O determinismo inconsciente?,
hasta que punto uno puede elegir de cometer o no un determinado acto?, me pregunto.
Hay
libre albedrio, se puede elegir mientras se puede… y cuando no se puede elegir,
entonces uno es elegido por esos otros, por el gran Otro. Y cuando los otros
eligen para nosotros, siempre eligen lo mano para uno.
Yo
me pregunto: no es un crimen horrendo
hacer que los ancianos jubilados pasen necesidades que muchas veces los llevan a la muerte?, no es acaso un crimen horrendo
las guerras, donde se asesina en pos de un mandato porque sí, es decir el beneficio de algunos que están en
el poder?, no es un crimen horrendo no brindar educación, salarios dignos,
hospitales, y mantener a la población marginada, sin sus necesidades básicas
insatisfechas, produciendo enfermedades, muertes, etc.?, se tiene idea de
cuantas y cuantas muertes todo esto produce?, son los gobernantes los responsables
de todo este acontecer?, y los otros seres humanos que observan el espectáculo
carecen de responsabilidad?.
Entonces,
es mas sencillo poner todo la criminalidad, todo el mal en algunos pobres
sujetos, que desujetados de su deseo se presten para el teatro de la supuesta
Ley del derecho. Y así entonces los jueces bajan el martillo: vulnerado,
discriminado, marginado y segregado, marcado como posible culpable, luego
acusado, entonces culpable!.
Yo,
creo que lo único que indicaría separar, al menos temporalmente, un sujeto de
la vida en sociedad, seria, una vez determinada la culpabilidad o responsabilidad,
(supuesta de echo), su peligrosidad por el crimen cometido, algo así como
proteger al resto de la sociedad de los posibles actos de esta persona
portadora del ‘mal’, claro está, que los portadores son casi toda la sociedad,
o, al menos los gobernantes, los conductores de la sociedad, y los grupos del
poder, y muchos intelectuales que sostienen dicha estructura.
Porque
el concepto de peligrosidad es como un gran saco vacío, la ideología pone lo
que mas le interesa allí. Y la LEY es como otro gran saco vacio, pone culpas y
castigos según las conveniencias de morales y grupos del poder dominante.
Creo
que jamás debemos perder de vista esta perspectiva: si un niño fue vulnerado,
estuvo en condiciones que no le permitieron sujetarse a la cultura, entonces, se
crio en un medio como pudo y sin sostenes, sin contención, sin la necesaria
educación, sin sus necesidades básicas satisfechas, de que lo podremos acusar
mas tarde?, si la cultura no propone la
educación suficiente, los medios necesarios, y vulnerabiliza a determinados
sujetos en ciertas circunstancias?.
El sujeto del crimen.
No
olvidemos que ese sujeto del crimen que se pretende universalizar, algo así
como ‘el mal’ o ‘lo diabólico’, que son restos de oscuras religiones, oscuros
poderes del privilegio, entonces quienes son los criminales?, los que matan,
roban, violan hoy en las calles, los que torturan, los que matan en las
guerras, o un sistema que propende al arrebato, al apoderamiento en detrimento
de graves necesidades básicas de otros seres humanos?, quien, quien puede
juzgar, sentarse en la silla de un juez, y no pegarse con el martillo en la
propia cabeza?, en un acto violento mas. Así, todos los seres humanos
deberíamos estar preso, porque somos culpables, quizás más, quizás menos, culpables
de que otros seres humanos sufran, sean discriminados, vulnerabilizados desde
niños, etc..
Entonces,
este “sujeto del crimen”, este desvío de la norma, del camino, este desorden,
este caos, no es tal. No existe este sujeto del crimen, es un constructo ideológico
que necesitan los grupos de poder hegemónicos. Son creaciones como el “sujeto
de la locura”, el “sujeto de la psicopatología”, y el “sujeto del crimen”. Se
inventan perfiles que luego se etiquetan, se clasifican, se los poner en orden jerárquico,
y se les atribuye culpas y castigos. No hay sujeto de la Ley.
Pero
claro, es bien notorio que la responsabilidad por la miseria, la desocupación,
las muertes, enfermedades, etc., deviene de un sistema totalitario, en este
caso el sistema capitalista, que propone el apoderamiento de los recursos del
planeta en pos de engrosar un narcisismo, de sujetar un sujeto caído mediante
la posesión del capital, de engrosar el ser mediante el tener.
De
lo que se trata no es de no hacer responsable a un ser humano, sino de cambiar
las supuestas ‘condenas’, las penalidades, los sistemas carcelarios, el
imaginario social, que señala, estigmatiza, segrega, acosa, y ‘castiga’ a un
ser de tal violencia, con otra tal violencia, de ver las entramas sociales de
la culpabilidad, de la responsabilidad, y pensar que el castigo en si mismo
carece de sentido, no siendo mas que otro acto de violencia en sí mismo.
Si
en nuestras sociedades ocurre que hay mucha violencia, según los decires de la
gente, es porque falla la educación, la
socialización primaria y secundaria, y, nuevamente deberemos revisar el
imaginario social, los supuestos, los prejuicios, las injusticias
sociales, los desequilibrios en la
distribución de la riqueza, es decir,
nuestras propias carencias, nuestro propio sistema social es el violento.
Seguramente tú y también yo somos violentos.
Pero
hoy en día, comienzos siglo XXI se habla de la violencia en las calles, de la violencia
de los delincuentes, de la violencia de las juventudes, del egoísmo de las juventudes,
de la falta de valores, del clima de violencia en general.
Pero
la violencia, tiene una puerta de positivo. Si no se manifestara ninguna
violencia, ningún acto de rebelión, ningún
grito por allí, seguramente estaríamos en una sociedad silenciada!, totalmente subsumida en un orden mortífero,
estaríamos todos muertos!.
El
siglo pasado, y todos los siglos tuvieron mucha violencia. No fue violencia los
holocaustos cometidos en el siglo XX? No fueron violencia todas las guerras de
ese siglo?, no fueron violencias las terribles discriminaciones contra las
mujeres, los gays, y otros grupos que no respondían a las normativas del orden hegemónico?.
Que crees tú que es la violencia, solo matar, robar, violar, abusar, mentir,
torturar?, no crees que tu discriminación, tu segregación, tus prohibiciones,
tu maltrato de diversa maneras, no crees que eso no sea violencia?.
En
fin, mas de lo mismo, entonces, la justicia no es una balanza, o, en todo caso
se inclina totalmente del lado del poder, del apoderamiento del planeta por
algunos pocos cientos de miles, cuando miles millones y millones mueren de
hambre, por falta de medicamentos, o por falta de los insumos básicos necesarios para la vida.
Sería
algo así como cambiar algunos parámetros del imaginario, y promover otro tipo
de cuestiones en el Derecho, creo que es posible ir avanzando en estos temas.
Para no decir, después, en esas interpretaciones ‘culturales’ que se hacen a
veces, cómodamente, desde nuestros
sillones psicoanalíticos “es la pulsión de muerte”.
Por
ello es ingenuo criminalizar, detectar monstruos, enfermos mentales, semillas
del mal, y cualquier otras semillas religiosas, lo importante es no segregar,
sino tratar de integrar. Esto es tan básico como pensar adentro esta lo bueno,
y afuera esta lo malo… ergo, todo lo que está por fuera de mi pensamiento, mis
emociones, mis prejuicios, es el mal, el monstruo, lo diabólico, lo criminal!.
Contra
este deseo ‘culposo’ y criminalizante y asesino, propongo consensuar, porque
este mismo deseo que estigmatizamos en el homicida, es también, leño en nuestro
hogar.
Inclusive,
quiero aclarar, que cuando aludo a lo religioso, no critico el espíritu, lógica
misma de algunas religiones, ni las
cuestiono, lo que cuestiono seriamente, son las ideologías que las resignifican acorde a determinadas estructuras de poder.
Cree en una trascendencia si alguien lo necesita, en sí mismo, no conlleva
otros perjuicios.
La
cuestión entonces, es el abuso, abuso del poder, abuso de la verdad, abuso de
los privilegios por parte de algunos, abuso de la Ley al servicio de los grupos
dominantes, y también, abuso del saber…
Por último,
el poder, en sí mismo, no existe, es una consecuencia, una especulación, una
manipulación: si cuando Hitler dominaba grandes grupos sociales, se hubieran rebelado
de pronto los integrantes de su sequito más cercano, o las grandes masas se
hubieran rebelado, el supuesto poder de Hitler no hubiera existido nunca, pero,
de alguna manera alimentamos el poder. El poder lo ponemos nosotros día a día,
paso a paso. El poder trabaja con el miedo, con tus propios miedos, con tus
carencias, con tu imaginario mismo, con tus deseos ocultos, no está afuera, está
dentro de ti mismo.
El
poder es la reunión en un imaginario social de determinados supuestos, pero es
necesario concientizar a las sociedades de la manipulación, de los prejuicios,
y generar un poder democrático, distribuido, responsable, un poder como
organizador social, podría ser, pero no como de dominancia social de un grupo
de privilegiados en detrimento de otros desposeídos…
Entonces
pensar la violencia, es pensar la subjetividad en la cultura donde ocurren
historias, luchas sociales, seres violentos, y seres no violentos, es pensar la
historia de la subjetividad…
Pero,
la violencia depende y existe sobre todo, porque hay injusticias sociales,
marcadas diferenciaciones en la posesión de los recursos para la existencia
humana (educación, alimentos, desarrollo) , todo esto fomentado desde el niño
pequeño, en las escuelas, en las sociedades, en las instituciones, entonces,
los generadores de la violencia quienes son?
Nos
quejamos de la sociedad actual, de lo violento que son hoy en día los ladrones,
de la violencia de la juventud, etc., pura patraña ideológica, donde uno que
observa se pone como fuera de mundo, expulsa todo lo malo de su interior, y
dice “yo no tengo nada que ver con esto” y entonces todo viene de afuera, el
mal, la violencia, etc.. Pero, yo te
digo que el violento, el suicida, el homicida y e ladrón eres tú!
Pero
en realidad, todos somos parte de lo que ocurre y de los que nos ocurre a
nosotros mismos. Seguramente no baste con meditar sobre esto, aunque sea un
gran paso, sino de que es necesario se implementen políticas de gobiernos para
producir cambios en el imaginario social, y en los seres que manifiestan la
violencia, y en los supuestos seres no-violentos, que, de alguna manera son
semilla para la violencia, en ambos, no solo en un supuesto “bando”.
A
veces puede ser tan violento el estar sereno y tranquilo de un hombre rico o
profesional meditando a orillas del mar en el atardecer, y mientras miles
mueren de hambre, en guerras, por enfermedades, o viven como escorias, o un
hermoso y dulce grupo religioso cantando dulces canciones en las primaveras,
pero marginando a los homosexuales o discriminando al resto de la humanidad,
considerándose a sí mismos como entidades superiores, así como la violencia de un grupo peleando en
las calles con otro por un territorio, o un delincuente feroz y asesino.
Entonces, yo pregunto: De qué lado estas tú?.
Entonces,
solamente para que tengamos en cuenta, cual es la diferencia, violentos somos
todos.
Freud dijo, “ El ser humano no es
un ser manso, amable, a lo sumo capaz de defenderse si lo atacan, sino que es
licito atribuir a su dotación pulsional una buena cuota de agresividad. En
consecuencia, el prójimo no es solamente un posible auxiliar y objeto sexual,
sino una tentación para satisfacer en él la agresión, explotar su fuerza de
trabajo sin resarcirlo, usarlo sexualmente sin su consentimiento, desposeerlo de
su patrimonio, humillarlo, infligirle dolores, martirizarlo y asesinarlo”. S.
Freud (T. XXI, pag. 106).
La
grandiosidad del pensamiento Freudiano fue lo que me cautivo siempre, aún más
allá de sus descubrimientos, de sus constructos, y de sus subterfugios, y
es fundamentalmente porque me enseño a pensar críticamente, a ver en
cada cosa distintos significados, otra cosa…
Yo era un adolescente y estaba becado en una fundación den Villa Allende
(una ciudad serrana de la provincia de Cordoba, Argentina) y, estaba tan
cautivado, que me encerraba en un sótano, que había sido una especie de
heladera antigua, ahora en desuso, pero muy cómoda y tranquila, a leer a Freud,
y allí podía concentrarme a gusto. Era una fundación que fue una hostería para
el general Perón, en su época.
Del pensamiento
freudiano, (y también de otros pensadores) he aprendido a no hacer totalitarismos
filosóficos, a develar los sentidos ocultos o aparentes, a buscar siempre
nuevos sentidos, y nunca congelar el mismo, a crear, a jugar un poco con las
ideas, a decir no, y porque?’ y porque no?, a ver que las cosas que aparecen de
una manera pueden ser de otra, pueden ser otra cosa, con amplia libertad.
Celebro haber leído un pensador de tanta libertad, y de tanto amor a la raza
humana… Bueno, esto lo he aprendido no solamente de Freud, que tuvo sus costados
totalitaristas también, y sobre el cual podemos hacer muchas críticas en
general.
En
ese sentido, digo que no creo que el ser humano sea manso y amable, pero
tampoco agresivo, ni menos aún creo en eso que llaman pulsión de muerte. Esto
me remite a la idea del destino, al mito, a algo que es un efecto y no una
causa, se trata más bien de un efecto de la cultura, cultura que manejan grupos
fuertemente instalados en el poder, y que instituyen valores y verdades que
ellos contradicen, y que se consideran fuera de la ley, sociedades capitalistas
o no, pero con grupos con privilegios y enormes poderes y otros que no, sumidos
en la marginación y discriminación, penalización, banalización, a los cuales se les baja la autoestima para
evitar que algún día se rebelen, pero, por suerte lo hacen, aunque luego
aparezcan ante la mirada social como violentos, con desordenes de conducta,
personalidades cuestionadoras o rebeldes, y a vedes como criminales.
Creo
que en el ser humano nada es originario, sino originante, y que todo, incluso
el poder, depende de la historia, cultural, grupal, e individual, y relacional
(sus respectivas interacciones, sus vínculos, sus constelaciones
familiares-grupales).
Esto
de los instintos, de las estructuras, de lo dado, me suena a prejuicios, a ideologías, a capitalismos, cualesquiera, el de hoy con
su globalismo, el del siglo XX, el del XIX, la época feudalista, Grecorromana,
en fin, diversos estilos de acumulación, de apoderamientos, y de diversas
usurpaciones, y de privilegios para
algunos y de escaseos para otros, y
estimo que más que analizar el poder, la apropiación, la explotación, consideremos
que esto ocurre en muchos individuos, pero no en todos, y que depende de las
distintas historias que a cada sujeto le tocó en suerte vivir.
No son luchas de poder, son los beneficios que
obtiene aquel que tiene mucho más que los demás, que además ha sido educado,
socializado de esa manera, así estas ideologías se vehiculizan en el idioma, en
el discurso, en el significante mismo, en las disciplinas corporales,
gestuales, tal vez en ese gran normalizador de la cultura (de una cultura,
digamos) que es el Complejo de Edipo, a través de determinadas filosofías.
Al exponer una idea, teoría, o práctica,
etc., uno parte de alguna afirmación, esta es mitológica, dado que no existe la
verdad como absoluto, entonces, todas las cadenas silogísticas, o logísticas
tenderán a generar discursos que
expliquen y hablen de lo mismo, lo que no encuadre en esos bordes será un
desborde, una no-verdad, un imposible, una fantasía, una locura, una
delincuencia, una violencia, un ser violento.
No
podemos seguir repitiendo siempre lo mismo, lo mismo por siglos, creo que hay
que interrogarse e interrogar, generar posibilidades epistemológicas, de abrir
la mente, y no crear cárceles del pensamiento, de encerrar al pensamiento en largos desfiladeros discursivos con puras
tautologías.
Tal vez, sea por una herida
narcisista que nos causa, que no queremos reconocer que no hay filosofía
absoluta, que no hay verdad, que no hay absoluto, que el hombre no pueda jamás
ser portador de la verdad nunca, y de que la verdad, el origen, es nebulosidad,
caos, acumulaciones de sentido que operan en determinados momentos históricos-culturales, pero en el fondo sinsentido. El o los universales no existen. Lo UNO,
el SER, es, es porque lo hemos visto en algún espejo imaginario.
Tal
vez nos cueste pensar que somos esto, cambio permanente, solo historia, o
historias de seres, de relaciones, de espacios compartidos, de que no hay
verdades, la verdad no existe., de que todo es interpretable y resignificable,
metaforizable.
Me gusta más hablar de caos, el
universo es caos que se organiza históricamente en distintas y muy diferentes
posibilidades, cada quien recorre una historia sobre este caos, poniendo un
orden significante, pero que en realidad no significa nada, o, en todo
caso, adquiere sentido para un deseo.
Por
ello, y retomando, considero que la violencia, existe cuando fracasa la
socialización, o, mejor, cuando ocurre determinado tipo de socialización que la
propende de alguna manera, sí, pero lo que se socializa, ese cuerpito
tembloroso (el niño tiernito) no es sino lo que se normativiza en él. Esas
normas de socialización surgen de las relaciones, de las historias entre los
individuos, de las instituciones.
No
hay una estructura, no hay esas verdades absolutas y atemporales, ese logos que
cruza las mentes, las historias, los cuerpos, ese logos, existe, pero no es
absoluto, al contrario, viéndolo en perspectiva es muy dependiente, es
minúsculo, es caos, y, a veces es azar.
Entonces,
pensar la violencia es pensar la subjetividad, si, el proceso de subjetivación,
pero no desde un caos destructivo, sino desde la historicidad, desde la verdad
que es cambiante y funcional a determinados intereses, que no son los de toda
la humanidad, sino que son intereses de grupos dominantes en los cuales también
fallo la subjetivación, pero de otra manera, fallo generando falta de empatía y
egoísmo, deseo de poseer, de apoderarse, de quitarle al otro todo lo posible,
de mostrarse con más poder y pertenencias, de dominio sobre los otros seres,
necesidad sádica, dolorosa, de bronca interna.
Estoy
de acuerdo en que la violencia pueda ser una categoría diagnostica, pero
igualmente tengamos cuidado con ese furor clasificatorio, con esa ansiedad de
control y separación (quizá muy defensiva) en la psicopatología. Tratemos
de no pensar tanto en causa-efecto, porque
en la actualidad, esto no existe ni en las ciencias exactas.
Hoy
hay determinadas historias construidas, en torno a las cuales giran, como los
planetas alrededor de algún sol, giran el derecho, la moralidad, las categorías
de instintos, las pulsiones, las psicopatologías, la economía, la política, la
socialización, los cuerpos (es decir las constituciones de los cuerpos) y
porque no la subjetividad.
Pensar
la violencia es claro que es hablar de la subjetivación humana y de su fracaso.
Pero: fracasa siempre?, quien fracasa?. porque
en algunas civilizaciones más y en otras mucho menos?. Es el proceso de
subjetivación sobre un cuerpo de caos, es un logos que abre más o menos las
puertas de la cultura, y cuando no lo hace surge la violencia, la locura, la
delincuencia?, y entonces qué hay del resto de los seres humanos, supuestamente
normalizados, que, en apariencia no ejercen la violencia, pero viven con
privilegios, con egoísmo, apoderándose y quitándole al otro todo cuanto puedan?, digo: esto no es violencia?.
No sé
si el hombre es un ser manso o no, no creo que nadie en este planeta pueda
decirlo, Freud que fue un gran pensador, lo pensó así, nos brindó todo su
pensamiento, e intento explicar
orígenes, el problema es que nadie puede explicar orígenes sin generar mitos,
leyendas, y estas son funcionales a ideologías. Por eso, simplemente tengamos
cuidado de no repetir ideologías queriendo explicar.
Porque
si no pareciera que la subjetividad se puede hacer, desde determinados
normalizadores sociales, llámese complejo de Edipo, endogamia, o cualquier otro
complejo, moral, etc., más o menos equilibradamente, y si esto no ocurre surge
el monstruo asesino, delincuente, manipulador, violador o violento. Entonces no
hay instintos, todo es historia, funcional a algo, relaciones, historias,
mitos, leyendas, constructos, discursos, practicas… en fin, nada universal,
nada de logos, solo prácticas, y esto
debiera ser el psicoanálisis en verdad…
Entonces, no hay equilibrio, no hay monstruo, lo que
hay son historias que analizar, develar, y siempre desde distintos
analizadores, que irán cambiando con cada época. Lo universal no existe… Se
tratara siempre de categorías de pensamiento, de filosofías, de deseos vertidos
en textos, en discursos, en relación a algo, funcionales a algo.
Pues,
pensar la violencia, es nada más ni nada menos que pienses en tu propia
violencia!.
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